jueves, 5 de septiembre de 2013

Dejarse enredar

De la infancia me quedó el gusto por que me cuenten cuentos, por dejarme enredar en el hilo del que me explica una historia, y en ésas he pasado estos últimos días con El buen amor, la nueva novela de Olga Bernad.

Desde la valentía de la primera persona -tan subjetiva y engañosa ella- Bernad se mete en la piel de Víctor, un jubilado que se enamora de La Ojos”, una jovencísima universitaria que vive unos pisos más arriba, en su misma escalera. Y es que la tentación siempre vive arriba.

Portada de El buen amor, con ilustración de José Herrero

La narradora zaragozana consigue con pasmosa facilidad algo que a priori parece imposible: que el lector supere sus escrúpulos frente a la voz misógina, depresiva y misántropa del protagonista para terminar, no solo empatizando con él sino hasta identificándose con su mirada ofuscada de viejo enamorado. Cómo un tipo de existencia gris, y  de miras y mundo aún más estrecho, pueda acabar pareciéndonos un personaje sumamente atractivo es algo que sólo unos pocos escritores, como Olga Bernad, pueden hacer.
El buen amor me ha dejado con ganas de más, que es como te deben dejar los buenos libros,  y me ha reafirmado en la idea de que no existe la literatura de género, sino solo buena o mala literatura, escrita circunstancialmente por hombres o mujeres.


(El buen amor ha sido publicado por Ediciones Nuevos Rumbos, Colección Fuera de Serie, 2013. Para saber más sobre la autora: http://cariciasperplejas.blogspot.com.es/)

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